viernes, 9 de julio de 2010

Al fin... luz

No sé que extraño hechizo ha sido lanzado sobre mi, no sé el motivo ni me importa, pero al fin el día ha llegado, se han disipado las tinieblas que envolvían mi razón, mi vida, mi corazón, y han dejado paso a la calidez, a la luz.

Una sola sonrisa suya y el mundo cambia de color, una palabra y todo cobra sentido, ha vuelto, y el pasado pierde importancia, el dolor no ha existido, todo lo transforma, convierte las ruinas en obras perfectas, las oscuridad en luz, el silencio en melodía, la tristeza que me ha acompañado fielmente durante tanto tiempo, ha dicho adiós, mis labios tienen desde hace dos días una sonrisa permanente, mis ojos miran con ilusión renovada, y mi corazón late al ritmo de sus palabras.

Si esto fuese un sueño, no desearía despertar, pero es real, aunque yo misma no pudiese creerlo, pese a haberlo esperado tanto tiempo, es real, esta ahí y esta vez no dejaré que nada lo aparte de mí, si tengo que librar mil batallas por el, lo haré, si debo arrojarme a las llamas del infierno, me arrojaré, pero ayer juré ante la luna, que esta vez todo será como debería de haber sido desde el principio.

Este blog, que ha sido testigo mudo de mi dolor, donde he escrito y borrado mil y una entradas, donde reflejaba el sufrimiento de su ausencia, debe de ser ahora el testigo de mi felicidad.

Y aunque no lo quiera, esto se parece demasiado a una despedida, tal vez vuelva a escribir o tal vez no, no lo sé, pero hasta entonces... gracias y un beso.

martes, 6 de julio de 2010

El frio se apodera de mi, convirtiendome en algo que no deseaba, antes risueña y feliz, y hoy... hoy no soy más que un ser triste que vaga por el mundo sin razón alguna para sonreir, lo peor de todo es que el jamás sabrá todo el daño que me llego a hacer, nunca imaginará que es por el por quien sangran mis heridas

jueves, 1 de julio de 2010

Sin tu voz

Recordarte no resulta fácil,
olvidarte, no lo hare jamás...
cuántas veces quiero imaginar
que tu aún estás.

Recordarte no resulta fácil,
pues me duele tanto el corazón...
cuánto tiempo debo soportar
este dolor...?

Y comienzo a recordar
tiempos que no volverán;
tanta paz, tanto amor...
tan sólo al oir tu voz.

Sin tu voz...
que voy a hacer sin tu voz...
Se me nubla la razón
sólo de pensar
que no oiré más tu voz.

Recordarte no resulta fácil,
olvidarte, no lo haré jámas...